La mayoría hemos sido estudiantes en algún punto de nuestra vida, puede ser desde nivel básico, medio, superior, cursos, diplomados o en el menor de los casos una instrucción recibida por algún jefe se convierte en una lección; en ese momento, todo parece un caos, las dudas atacan, los sentimientos de incapacidad son constantes, de igual manera tu energía como estudiante te da el poder de la esperanza, esos sueños a realizar o la nueva aventura del próximo ciclo, todo resulta caótico pero a la vez interesante y hasta divertido en una misma situación.

Recuerdo mis épocas de universitaria y no sé si será generacional pero mi grupo era la pesadilla de la dirección, pues solíamos ser subversivas, así como emprendedoras, en el momento que se hablaba de algo que faltaba en la escuela o algún maestro que a “nuestro parecer” no daba bien la clase, no pasaba ni un segundo cuando ya estábamos reclamando, así como a la hora de exigir por el inmueble faltante o descuidado, estábamos dispuestas a armar una guerra si así se requería, sin embargo, tratándose de cuestiones profesionales nosotras hasta inventábamos eventos que no nos pedían, competíamos en cuestión de calidad y tratábamos de mantenernos siempre un paso más adelante, todo esto puede ser producto de la química extraña como compañeras o tal vez generacional como antes lo mencioné, pero sobretodo se trataba de algo que nuestras familias sembraron en nosotros o que algunos maestros alimentaban.

Tiempo después, me tocó formar parte de los administrativos como maestra y coordinadora, me di cuenta de lo equivocada que estaba como alumna en algunas cuestiones, pero también pude recapacitar acerca de las valientes hazañas que realizábamos como equipo, ya los jóvenes en las siguientes generaciones no tenían el mismo entusiasmo por más que se los fomentamos.

Como alumna tengo muchas experiencias que agradecer a mis maravillosos maestros, no sólo el conocimiento que me mostraron, sino las oportunidades que también fuera del aula me dieron, porque se cree que el maestro llega hasta el salón de clases, pero depende mucho de lo que ese instructor vea en los alumnos para que este personaje haga uso de sus contactos, apoyo, capacidad, experiencia para poder apoyar a un nuevo talento fuera de la escuela; muchos alumnos toman por sentado que el capacitador tiene la premisa de dar toda la información, o lo que es peor de cubrir cada requerimiento que el alumno sin conocimiento previo tiene, cuando en vez de eso el maestro es un guía, una plataforma que explorar como cualquier libro o página de internet, el estudiante sin embargo debe tener una actitud de apertura para aprovechar esa oportunidad de exploración, no nos agarremos del maestro como de una liana, más bien contemplemos, cuestionemos, apreciemos el hecho de que una persona comparta un conocimiento honestamente invaluable, porque no sólo implican sus estudios en un currículo, sino todas las fallas que a los espectadores se les van a ahorrar, porque el facilitador ya tropezó con diversas piedras, claro que en su condición de humano tropezará con muchas más, pero el camino se acorta para los que posean la información dada, ya que ésta no siempre está en google, o por lo menos no clasificada en una sola voz.

Hace unos días vi algunas conferencias en la página TED (www.ted.com) en donde hablaban de temas educativos y una de ellas me impresionó por la investigación que se realizó acerca del elemento clave que hace que los alumnos obtengan la superación en sus carreras profesionales, no se trataba de la escuela, ni de calificaciones, mucho menos de capacidad cognoscitiva, el resultado de la exploración de este tema, fue nada más y nada menos que el empeño; todo lo que se realiza con perseverancia, tenacidad, agallas, será siempre resultado exitoso.

Es una hermosa labor la de enseñar, he tenido célebres alumnas y alumnos, que me han enseñado también muchas cosas, las vivencias dentro del aula también me prepararon para la vida, aún como maestra tuve que llevar tarea a casa, en cuestión de actitud tanto como de investigación.

A los maestros los incito a no permanecer en un paradigma de educación e impulsar a sus instituciones a crecer en maneras de hacer las cosas, a los alumnos les hablo como estudiante de la vida, ya que las enseñanzas y los aprendizajes nunca terminan, no limiten a sus maestros porque pueden encontrar un hermoso tesoro ahí…¿qué loco no?