Es incómodo ser atacado, sobre todo por muchos que no han visto con tus ojos lo que has presenciado, pues cada cabeza, un mundo y cada gusto se convierte en género, pero precisamente por el hecho de pensar diferente podemos expresarnos de modos distintos y yo no propongo apagar ninguna voz, que eso quede muy clarito, es simplemente en el modo de decir las cosas en donde los hechizos convierten al hombre en sapo. Crecí en una ciudad muy pequeña, en donde la mayoría de la gente se conocía, todo lo que hacías o dejabas de hacer estaba en la lupa, esto también pasa en las ciudades grandes pero en los círculos pequeños. Fui víctima de situaciones difíciles gracias a mi pintoresca y peculiar forma de ser, vestir, pero sobre todo, por la hermosa gracia de tener iniciativa.

En múltiples ocasiones se burlaban de mi colección de rompe vientos de colores chillantes adquiridos en prestigiosas tiendas de segunda mano, jeje, de mis multifacéticos peinados y de todas mis ocurrencias, en todo caso muchos terminaban repitiendo mis modas o todas aquellas invenciones que en ese entonces y hasta ahora sigo teniendo, dicen que así es como se da la trascendencia, primero te critican, luego te copian y luego se reproduce, yo espero que algunas de “mis hazañas” vayan más allá de la copia y que en especial se reproduzcan.

En realidad no quiero hablar de mis yo-yos, lo que me interesa en este caso es darle medicina a la crítica, los dimes y diretes que se dan en los ambientes sociales. Es interesante ver como hay gente que se ensaña con los demás sin importar edad, porque se podría pensar que una persona madura no va a prestarse a insultos o a una cadena de comentarios ofensivos y maleducados, la crítica produce esta serie de comentarios que van a parar en un mal rato. Este como todos los hábitos se convierte en una costumbre que identifica a un pueblo o sociedad y que hay incluso quien se siente orgulloso de dicha actitud, por supuesto por unos la llevamos todos, porque precisamente hay estos “entes creativos” como les llamo yo, los que dedican su tiempo, esfuerzo, voluntad y palabras a las actividades que son propositivas y que inician nuevos caminos arriesgando mucho para lograr nuevas formas de hacer las cosas.

Toda opinión es una crítica, no son solo palabras sin intención, todo lleva un propósito y éste es el que llama a nuestros actos, los resultados que obtenemos de nuestras intenciones son los momentos que vivimos en nuestro presente, es por eso que recomiendo poner toda nuestra fuerza en la creación, buscar una idea, un proyecto, una solución, una razón, ¡una vida!; los dimes y diretes hay que dejarlos para cuando la consciencia está en proceso de evolución.

No estoy segura que exista tal cosa como “Crítica Constructiva”, una evaluación de la situación podría ser mejor, porque al final es necesario saber que nos equivocamos y en qué estamos mal, eso nos permite desarrollarnos de eso no hay duda, un enfoque de opinión propositiva en vez de descalificaciones es más poderoso y real en el apoyo mutuo como sociedad.

Antes de cerrar quiero hacer alusión a la envidia, porque esta es la causante principal de la crítica, el sentimiento aflora cuando vez el resultado de alguien que deseaste ser y muchas veces de manera inconsciente, pero cuando la notas la sangre hierve, se presentan los lugares o formas en los que tienes la oportunidad de expresarlo y la tomas, luego se presta a los reconocidos “pleitos” a palabras que te hacen sentir adrenalina pura, es como un concurso de egos, yo no he sido excluida de ese sentimiento como humano lo he experimentado y mi liberación al sentir celos hacia alguien por algo es soltarlo por medio de una acción creativa y como resultado puedo decir que soy una persona muy sanamente loca que hace cuanta cosa, cuando lo veo venir de nuevo volteo hacia mi interior y busco algo que agradecer además de algo nuevo que inventar, es importante la fuerza que le das al ingenio, éste te permite que rompas grandes y poderosas cadenas…¿qué loco no?.