No sé porque, la amistad ha sido un misterio para mi, las relaciones públicas, las amorosas, las familiares, todas ellas no tienen tanto enigma; la convivencia con la pareja resulta ser fácil de descifrar cuando ya conoces la regla, es como una ecuación matemática y una fórmula química, no digo que sea más llevadero un amorío, pero al final los pasos para llegar a un estado congruente de pareja son más específicos, si no los hacemos o los llevamos es porque el papel de víctima es más cómodo.
Y es que hay que hay que ser perspicaz o muy habil, para esto del trato en algo más que un simple “compañerismo”; en primer lugar no somos monedita de oro, premisa con la cual ya llevamos las de perder, pues de 5 personas nuevas que conoces, con seguridad, no le caerás bien a todas, luego de ahí los que finalmente entablan un enlace más allá de una conversación, comienzan un camino de convivencia contigo, pasa a siguiente nivel de evolución, y ahora, encontrar los espacios, tiempos y formas de reunirse, así como irle calculando el agua a los camotes en cuanto a nivel de compromiso, en este punto, es igual que en una relación afectuosa en pareja, cuando estas en el momento aquel, que si le agarras la mano, que si te llama, que si le presentas a tus papás, poco a poco vas conociendo más a estos seres que en algún momento terminan siendo amistades, bueno eso, si la sincronización de las culturas, ecologías sociales o niveles socioeconómicos lo permiten; hasta aquí es donde la mayoría le da una descripción al personaje de: “lo conozco”, “si le hablo”. En cuanto una de las personas externa una intimidad (de cualquier tipo), la otra persona se siente con la confianza de liberar su vergüenza y dejar ir todos los secretos, aquí es donde nos arriesgamos y otorgamos lo que se conoce vulgarmente como “amistad”, digo vulgar porque no es el término adecuado para toda relación con otras personas con las que compartes pero no estrechar los lazos necesarios para hacer un fuerte cimiento de devota sincronía; aveces suelen pasar novios por tu vida, pero amistades que se quedan ahí para acompañarte siempre, por supuesto en sana independencia.
Para la amistad como regla general y aunque parezca lógico, pues ya en el diario lo que parece obvio no lo resulta ser, lo primordial es ser honesto, por más dolorosa que caiga la verdad, suele ser un excelente medio de comunicación, también está la confianza, una amistad sin empatía no va, tomemos del corazón, más que de la mano a un amigo, así apreciamos su sentir; puede que no entiendas los modos, formas de comportarse o sentir de las personas que te acompañan en esta vida, pero lo mejor es sólo quererlos y respetarlos.
En este año aprendí cosas muy grandes acerca de la amistad; cuando vivia en Tijuana fue difícil comprender el modo de convivencia, ya que en una ciudad tan grande se hace complicado lograr integrar todos los lazos, no sólo por su tamaño, también por la gran mezcla de sapiencia, experiencia, todo lo que cada persona porta en su maleta al llegar allá, este año conocí a hermosos seres humanos que me dieron su calor, tal vez hasta la fecha son un acertijo, sobre todo tratándose de personas tan especiales, todas ellas suelen tener su dificultad, como todo en la vida lo mejor cuesta trabajo, pero estoy segura que ese mismo rompecabezas da resultado a la emocionante labor de vivir, pues una vez me dijo un amigo, que aburrido sería que todo fuera fácil…¿Qué loco no?