Últimamente he estado observando muy de cerca a los pubertos, pues con el proyecto en el que participo hay que analizarlos detenidamente, no puedo evitar los recuerdos y la comparación; muchos olvidamos que nuestro divino tesoro reside en el interior, que la juventud es una actitud no un estado físico, no sé si se han dado cuenta pero los índices de mortandad se han ampliado en edad y como dicen “los cuarenta son los nuevos veinte”. Por otro lado está el concepto de madurez que no está peleado con el de inexperiencia, si bien las vivencias dan aprendizaje no siempre es una regla que haber vivido mucho te da la consciencia para actuar de manera prudente, además no existe una persona 100% sensata, lo cual no sabría si evaluarlo como bueno o malo porque a mi parecer todos debemos salirnos de la rayita de vez en cuando, imagino una existencia sin tropiezos y me parece acartonada o aburrida.

 He enlistado las características más interesantes que en aquellas fechas de antaño, marcaban mi historia de vida y que los nuevos retoños en esta era, pasan desapercibido, trato de ponerme en su lugar, pues es difícil crecer con tantos distractores en los medios masivos de comunicación, vicios cada vez más densos, emborregamiento, pero sobretodo, con una sobrecarga de información, la cual no deja nada a la imaginación.

La Lista comienza con mi capacidad de asombro, es lo que más agradezco al universo conservar, gracias a que me permite amar mi trabajo y encontrar motivación día con día, si le diéramos la importancia que merece a ese poder jamás dejaríamos de crear. El respeto, este por sobretodo un hermoso valor que con el tiempo se ha desgastado, con tristeza veo como son pocos los por favor y gracias, las atenciones, las consideraciones, aunque puedo asegurar que hay alguno que otro joven bien criado, y no hablo de tanto protocolo si no de la falta de interés por los que nos rodean. La bondad, ésta probablemente se ha perdido gracias a la comercialización de las limosnas, por la dependencia a los “de arriba” cualquiera sea el caso, dejamos de apoyar al otro por desconfianza, sí debemos ser selectivos en estos tiempos, pero no ignorar a los oprimidos y tratar de ayudar en lo que tengamos a la mano. El carisma, recuerdo jóvenes motivadores, hablantinos, llenos de energía, aunque fuera para rezongar, para burlarse o cualquier travesura era muy emocionante el entorno rodeado de la energía juvenil, hoy las caras largas están a la orden del día, suelen estar incluso de moda pues van muy bien con la foto “pal face”, pero no nos quita nada regalar una sonrisa, eso incluso le puede cambiar el día a alguien. El reto, cuanto disfrutaba de que los maestros o mis papás me impusieran un desafío y me ponía muy creativa para resolver cualquier contratiempo, claro también incluye los que no son bien vistos, pero era una forma poderosa de ir obteniendo resultados, es entonces en este caso, la apatía, una enfermedad severa que hace agonizar los sueños.

No quiero desprestigiar a las nuevas generaciones de hecho, no conozco ninguno que actúe con malicia, eso si no digo que no los haya, pero en mi camino no hay a la vista malhechores de gran calaña, de hecho tal vez no me refiera a las nuevas generaciones, me dirijo a aquel chamaco que no recuerda que lo es, por dentro en su corazón, les recuerdo que en su cuerpo vive aquel que fue, para que enseñen a sus hijos, amigos, familiares a ser un joven de hazañas, de alegrías y de gozo, puedo con orgullo ofrecer de ejemplo a mi señor padre, que por ser tan atrevido no ha mostrado un ápice de vejez, claro sus enseñanzas han sido siempre obedeciendo a su jerarquía pero con gran alegría por vivir la vida.

 Ser tiernito permite adaptarse como plastilina para poder crear, nuevas formas…¿qué loco no?