Después de toda la serie de libros comerciales para llevar una relación, por qué los hombres aman a las…, los hombres son de marte y las mujeres…, cómo conseguir un príncipe azul volumen 1 y 2, me he dado cuenta que los métodos ayudan en cierto punto, pero en general vivir el amor en pareja requiere otras gracias y capacidades.

La vida amorosa primero que nada, tiene que llevarse como un acompañamiento en nuestras vidas, no es la media naranja lo que se debe buscar, son frutos enteros lo que todos merecemos; todos tenemos una pata de la que cojeamos, tampoco podemos exigir una genuina joya humana cuando nosotros estamos trabajando en alguna parte de nuestro ser, eso de que nadie es perfecto es más común de lo que parece.

 La regla general para ser deseados o queridos es hacer el esfuerzo de aceptarnos y lograr ese amor para con nosotros; esto implica enfocarnos en nuestro plan de vida, ¿Qué queremos para nuestro desarrollo en todos los aspectos?, después de logrado el punto, lo difícil es la perseverancia y resistencia, cuando caemos en esa dinámica de dejar lo que hemos construido o nos alienta a crecer, nos convertimos en seres amantes del amor, dependientes, desnutridos, sin vida, si todas las decisiones giran en torno a otra vida, nos convertimos en un satélite, una estrella que ya no brilla con su propia luz.

Hay que tomar el romance como un viaje, no una meta, disfrutar de las fases que llevan una relación, porque los químicos corporales van afectando nuestro sistema y somos víctimas de las reacciones corporales, la primera fase no dura más de algunos meses así que las decisiones importantes deben excluirse en el cúmulo hormonal que se produce en el trance; de ahí en adelante el reto es compartir espacios, gustos, formas de vida, lograr negociaciones, escalar peldaños, mantener unidad, justo como se administra una empresa, pero con arrumacos y caricias.

Como todo proyecto, las fechas de caducidad y los límites deben ser claros, una relación puede durar 100 años sin haber establecido un compromiso por escrito, eso sí los estándares se ajustaron porque la relación valía la pena, entonces no hay por qué cuestionar la decisión, aunque sigo pensando en esa idea como una escena dentro de una película de Disney; esto es porque cada persona tiene sus planes, coincidir es casi imposible, lo que si es viable es ajustarse, cada quien puede sacrificar algo en la medida de lo posible.

Se debe de tener claro que el amor no es un juego de azar, todas son decisiones tomadas, hasta la que más negamos, el único albur está en cuál será la permanencia del otro, nunca estaremos seguros de cuánto nos quieren, cuanto tiempo acompañarán la relación o hasta qué término querrán llegar, la única certeza es estar bien parados en nuestro espacio con una base firme para no caer si tenemos alguien que soltar.

No dejes que nadie viva tus romances, son bien recibidos los consejos y apoyarse en familiares o amigos, pero la vida está hecha para arriesgarse en todos los aspectos, si te quitan eso, no queda nada más… ¿Qué loco no?