No sé si hayan alguna vez pasado por problemas económicos, a mi modo de ver hasta el más millonario ha sufrido un déficit sólo que para ellos suelen ser en mayor escala, en mi caso a pesar de las vicisitudes, trato de mantenerme positiva y haciendo el ejercicio de afirmar que puedo lograr salir de cualquier bache; sin embargo a veces aún así el precipicio a veces se ve muy cercano, lo que yo me he preguntado estos días, realmente ¿qué pasa si caes en una situación extrema en donde no tienes nada?, ¿el miedo será a quedar desnudo, en la calle y sin nada que comer?.
Cuando me pregunté que pasaría si llegaría tan lejos, me dí cuenta que en cueros y sin hogar, seguiría luchando por mis sueños, tal vez porque no me he encontrado en tal situación soy tan positiva al respecto; pero tan lejos como he llegado, mis anhelos han seguido intactos. Recuerdo que en la universidad era la típica “estudihambre”, pero ni en aquel momento me llegué a sentir miserable, pues la juventud, energía, ánimo, el amor y apoyo de mi familia, me hicieron ver una luz en aquel presente.
Ahora me siento mejor, he invertido mis ingresos, no en fiesta, ni en efímeros gustos, supongo que algún día tenía que llegar mi madurez, disfruto mucho más el presente y me siento joven, energética y motivada como hace años, lo único que cambiaron fueron las prioridades; ahora cuando tengo que caminar por no tener carro, imagino que recorro las brechas de un hermoso camino, que en realidad por la rutina nunca observo; si no alcanza para comprar un delicioso platillo fuera de casa, disfruto inventando recetas y le agrego albaca para que sea “gourmet” jeje.
Todo depende de la perspectiva desde donde se mire, para algunas personas no tener dinero significa no poder pagar un viaje, una sala nueva, un vestido de marca, para otras, no tener agua, luz, comida ; y aquí entra lo que se le llama “soberbia”, porque estamos tan materializados que nos medimos en celulares, en televisiones planas, en carros aparatosos, en fin, hacemos una caricatura de un modo de vida en el que nada es real.
Soltar duele, por el confort, el estatus, pero sobretodo el orgullo; nuestro ego entra en conflicto al sabernos despojados cual niño que esta aprendiendo el significado de los apegos, es mío decimos, como si en nuestra tumba fuéramos a incluir todos los instrumentos con los que vivimos; en este trance, perdemos algo más valioso y poderoso que se llama amor, amor por la vida, por los familiares, por los amigos, por la pareja, medimos todo en cifras y damos por sentado que cuanto más te dan, más te quieren, no digo que lo entregues todo, ni que te vuelvas un monje tibetano, sólo que seas compasivo, humilde y generoso, tal vez justo, porque cuando te das cuenta de que no eres capaz de despojarte de lo más mundano por un ser amado, entonces estarás cayendo en la verdadera miseria…¿qué loco no?