Una amiga solía decir “estoy de vacaciones espirituales”, se refería a que se daba un momento o un tiempo para hablar de cosas negativas, refunfuñar, juzgar, y muchas otras actitudes que no le hacían bien, porque para una persona que esta consciente es una responsabilidad mayor cometer estos delitos místicos, es como cuando te comes unos ricos tacos, un hot dog, una hamburguesa y sabes que pesar de que estás disfrutando, después lo vas a lamentar y tendrás que trabajar el triple en el gimnasio, de estos males surgen las tan mentadas “culpas”.

Finalmente nuestra condición de seres mundanos no nos permite liberar el potencial, que como individuos poseemos, y es muy fácil perderse en el libre albedrío, echarle la culpa a cuanta cosa se nos ponga enfrente o cuanto incauto se incluya en la lista, es que no “me deja”, es que “me hace enojar”, “no hizo”, “no quiso”, “pudo haber”, “se fue”, necesito alguien que “me haga Feliz” y así continuamos condenando a los demás por nuestras formas de vivir o de estar, incluso de ser; bueno pero, ¿de qué depende entonces todo lo que me sucede?, voy a dar un pequeño ejemplo que me sucedió a mi hoy, yo quería asistir a un lugar, quería relajarme y pasar un buen rato, le comenté a una amiga que si quería ir, la verdad ella ni me dijo que si o que no, pero, ya le había llamado a mi novio para invitarlo también y a mi modo de ver en ese momento “me mando a volar”, mi amiga, entre que estaba con su vida y me medio contestaba, yo ya había hecho algunos planes, todo parecía perfecto; una hora, alcanzo a ir por ella, vamos un rato y luego la dejó en su asunto, claro al modo controlador, cuando me di cuenta en el tiempo que intenté comunicarme con mi amiga, ya había pasado la hora en que ella podía y el evento ya seguramente estaba más de la mitad, por un momento me sentí frustrada, enojada, me tomé mi descanso espiritual, el cual a decir verdad no duró mucho, gracias a lo que siempre he comentado en las columnas, que son las actividades que ayudan a no ensañarse mucho con nada; luego pensé, bueno a todo esto, ¿porque estoy esperándolos a ellos?, ¿de cuando acá necesito que alguien me acompañe a algún lugar?, ya sé que esto no se ve tan positivo, pero no es lo que parece, me sentí liberada de poder elegir mi destino, las personas con las que me sentí no tenían ni la menor idea de mi trance, ni la intención de hacerme sentir mal, además, ya en esos momentos había pescado inspiración para empezar a hacer otras cosas, pero el hecho de reflexionarlo, me hizo sentir mejor, ¿por qué no mejor buscar la excusa que se esconde detrás de nuestra victimización?, pobrecita Irina, no tiene con quien ir…¡por supuesto que no!, hasta me ofende.

Todo lo que buscamos en los demás o en las cosas, está dentro de nosotros, ahí está el tesoro más grande, el mejor guardado, en donde rara vez buscamos respuesta. Esto no significa que nosotros somos los culpables, significa que somos los responsables, que estamos a cargo de esa situación.

Nuestra intuición fue puesta en nuestro cuerpo para utilizarla con estos fines, no está a la vista como un brazo o la cabeza, sin embargo, es tan o más útil que todos nuestros órganos, permitirnos un minuto de silencio para masticar nuestros pensamiento y sentimientos, salirse del contexto, observar detenidamente de distintos puntos de vista, nos ayudará a dejar de señalar a nuestro alrededor, todo tiene una causa, así como una solución, solo es cosa de encontrarlos… ¿qué loco no?