Se sabe cuándo hay un cambio de ciclo en la vida por la pérdida de algo, el cierre de una situación, el final de un evento, es así porque lo nuevo ocupa un espacio, se libera algo para dejar llegar otras nuevas cosas, formas, personas, seres.

Hace 3 años que convivía con una hermosa compañía, un pequeño ser que se convirtió en un ángel con largas orejas y patas cortas, una canosa Beagle que conocí ya entrada en años, ya con nombre, también con pasado, la adopte y llegó con miedos, estaba asustada, parecía que en su antiguo hogar o en la calle, la maltrataban mucho, era tímida y arisca.

Al principio no conseguía acercarme, pero poco a poco me fui ganado su afecto, me di cuenta que es más que amor a la comida, pues en sus últimos días no tenía hambre, pero si quería una caricia, era ya viejita, eso la hacía tranquila, paciente, realmente formó parte de mi familia.

Las mascotas son acompañantes en nuestro viaje por la tierra, se dice que están aquí para absorber parte del karma con el que venimos, también que protegen de las malas vibras, lo cierto es que son un gran apoyo en momentos difíciles, así como una alegría inmensa en la cotidianeidad, no voy a repetir lo que ya sabemos de ellos, solo quisiera que con este escrito se recuerden todas las compañías caninas o de otras especies, que alguna vez dejamos ir, pensarlas con amor, sentirlas con júbilo porque estuvieron ahí.

Como humanos debemos de tratar de hacer consciencia de aquellos animalitos que conviven con nosotros, además de todas las cosas que hay que repensar y cambiar en nuestro planeta, los animales que nos rodean existen por una razón, toda la naturaleza es sabia, es cuando tienes uno de esos peludos amigos, cuando te das cuenta de que eres capaz de amar.

Yodi me acompaño, así como me acompañaron otras mascotas, pero ella marcó un nuevo ciclo en mi vida, ahora todo está tomando un nuevo rumbo, y ella permitió hacerlo más fácil de procesar, pues su perdida hace honor a todo aquello que antes viví, es mi ángel guardián, gracias yodi por ser una hermosa compañía… ¿qué loco no?