En esta ocasión contaré la historia a manera de cuento para no herir susceptibilidades ni mencionar nombres.

Había una vez en un reino muy lejano, una princesa que no era como las demás, pues se distinguía por realizar múltiples actividades, su familia le había enseñado muchas cosas, el reino en el que vivían no era muy prolifero pero sus padres habían hecho un enorme esfuerzo para darle educación y cultura a dicha damita, también le enseñaron a trabajar pues estos reyes que tampoco eran como la mayoría pensaban que eso le serviría en un futuro para desarrollarse mejor.

La reina y el rey mandaron a su hija a cursos de todos tipos, además la apoyaron en lo que pudieron cuando ella decidió crear sus propios proyectos a su corta edad.

La princesa organizaba grandes bailes y ella reunía el oro para que estos se llevaran a cabo, los reyes le facilitaron el camino pero ella tuvo grandes logros ante esos retos.

Cuando la princesa creció salió un tiempo del reino a otras tierras para ir desarrollando hermosas habilidades que se potencializaron gracias a todos los estudios y prácticas que realizó, cuando consideró que ya era tiempo, la singular mujercita regresó a casa.

De regreso a su reino ella convocó a los cortesanos, nobles y plebeyos a asistir a sus enseñanzas, pues ella quería compartir sus conocimientos y deseaba enormemente la evolución de su reino, los habitantes del pueblo acudieron a su llamado, fue ahí cuando comenzaron a surgir generaciones extraordinarias que aplicaban los conocimientos que la princesa les otorgaba.

Cierto día la princesa le pidió a un cortesano que hiciera llamar a las jóvenes del pueblo que el considerara las adecuadas para ofrecerles los más grandes privilegios del reino, entre ellos las enseñanzas de la princesa, la oportunidad de conocer a nobles así como hermosas pinturas hechas con los mejores lienzos en donde ellas eran las protagonistas, así pasó el tiempo y las niñas se convirtieron en refinadas damiselas que contribuían con las labores más prestigiadas del reino.

Pero hubo un pequeño error que cometió la princesa, al cabo de un tiempo ella estaba agotada, con sus ropas desgastadas, de mal humor, en fin su estado anímico mostraba un aspecto en decadencia, en vez del brilloso halo con el que se distinguía , ¿qué pasaba? la hija del Rey había donado su tiempo, su esfuerzo, toda su imaginación, su entusiasmo, pero nunca se detuvo a pensar si su objetivo inicial tenía algo que ver con sus acciones, ella daba sus conocimientos para que su reino resurgiera pero no se daba cuenta de que en su entrega sólo les estaba enseñando a obtener algo, sin ella obtener retribución hacia su proyecto personal, para ella la satisfacción era suficiente y a pesar de que las chicas aportaban labores al reino, no había forma de alimentar de manera real a la princesa.

Los padres de la princesa la dejaron ser, aunque en esta ocasión no la podían apoyar al máximo pues el reino estaba en un periodo difícil, pero la Princesa recuperó el aliento y en un acto de valentía comenzó a reacomodar sus ideas, encontró la motivación, luego, se dio a la tarea de crear un sistema en el que ella podría continuar con su labor y a la vez ser recompensada adecuadamente por su esfuerzo, conocimientos y experiencia.

Las chicas se sintieron incómodas y enojadas por la actitud de la soberana, pues estaban ya en una posición de confort, algunas entendieron, pues sus familias les inculcaron el principio de la retribución a las personas que nos dan las mejores oportunidades, todas agradecieron a la princesa por la oportunidad, pero la mayoría comentó que sus padres no las apoyarían con los recursos necesarios.

La princesa por fin aprendió que su trabajo es de gran valor y que aunque alguien más no lo vea así ella tiene que definir sus límites.

Fin

Bueno la moraleja de la historia es sobre la increíble actitud de los jóvenes en este momento, nunca pensé decirlo de ese modo pues yo sufro de adolescencia permanente, tal como Peter Pan pero de una forma mucho más evolucionada que los imberbes de ahora, no puedo creer que su frase favorita además de mi mamá o mi papá no me da el dinero, sea, estoy aburrido, quien puede estar aburrido con la cantidad de cosas por hacer.

Me truena la idea de que las cosas o situaciones que no llegan a ellos por si solas entonces no existen o no son, ¿en dónde están los sueños, la voluntad, las motivaciones?, a donde voy, en las universidades, en las preparatorias, en los niños, todos están viviendo en un mundo sin pasión; Hay los que son “raros” por inquietos e incansables, están también los que van derrochando sencillez, pero los extraños seres que estamos inutilizando son aquellos con un valor inestimable que son la determinación, la entereza y el poder de creer en algo.

También es irresponsable el hecho de que tomen los conocimientos, los reproduzcan y no busquen su propio estilo, no investigan, carecen de curiosidad.

Culpo en gran parte a los padres, ni a los políticos ni a la sociedad porque finalmente ésta es construida por familias y si los progenitores no sueltan del ombligo a sus hijos tomando en sus manos las posibilidades de desarrollarse, sin dejarlos en parte creárselas por si mismos estamos cayendo en un hoyo como el de Alicia, en el que las maravillas son totalmente irreales.

Los jóvenes están tan dependientes que no saben ni como buscar, ni que, ni donde, ni mucho menos porque, vamos a darles esa libertad creativa, los invito a imponerles el reto de buscar por sus propios medios sus pasiones para que así se valore a cada persona en nuestro país y por consecuencia nos valoremos en colectivo.

no le voy a dar más vueltas sólo cito a Bo Derek “No cambiaría mi experiencia o inteligencia por ser joven”, orgullosa de ser una mujer creativa llevo mi creación siempre conmigo…¿Qué loco no?.