Profe es que trabajo en la tarde por eso no le entregué la tarea, cuando regrese de vacaciones lo hago, es que no puedo porque no tengo dinero, es que tengo muchas cosas pendientes, es que no tenía carro...excusas, excusas, excusas.
No hay tal cosa como "mala racha", "tipos difíciles", "mala suerte", todos nuestros actos tienen una consecuencia directa, más básico que la ley de la atracción, es la ley de la acción; si emprendemos el camino para obtener un resultado inevitablemente este llegará, tarde que temprano estaremos viendo avances, peeeerooo, si posponemos todo o no le damos la atención adecuada a cada actividad, terminará por sobrepasar nuestra capacidad de alcanzar la meta.
Lo veo en mí, en mis alumnos, en mis amigos, en toda persona sin excepción, hace poco escuché una plática de un japonés nacido en Colombia, que hablaba de la diferencias culturales y cuál era el secreto para que una persona tuviera éxito profesional, decía que los japoneses no son tan inteligentes como pensamos, pero que son extremadamente responsables, disciplinados y meticulosos en cualquier actividad que realicen y esto los lleva directamente a destacar.
En una sociedad en donde el consciente colectivo es llegar tarde, hablar mal unos de otros, hacer las famosas "chicanadas", y dejarlo todo para después, estaremos siempre en el "camino" a lograr los objetivos y nos estaremos amparando siempre con la idea de, "así soy feliz" o "no necesito más", o muchas otros "pretextos" que sólo nos llevan a una vida mediocre llena de inseguridades y miedos.
Es cuestión personal cómo se define el éxito, pero el saboteo a nuestros potenciales empieza desde lo que se desea, tener una vida llena de lujos no es tal vez el mayor logro, sin embargo cualquier tipo de motivación será siempre un catalizador para la creatividad.
La supuesta y sorpresiva "crisis" o “mala racha” llega cuando ciertas prioridades así como las decisiones que se toman, terminan afectando nuestra vida.
Crear, vivir, generar sueños eso mis amigos es el consciente colectivo que debemos construir... ¿qué loco no?