De repente, me encontré parada en un instante, sin tiempo, sin espacio, sólo contemple la nada…tuve un momento de reflexión, de vagos pensamientos que vinieron con intensas emociones; recuerdos, anhelos y mucha esperanza, cero arrepentimientos y condena, pero, el “hubiera” me tomó en sus brazos y me hizo suya, inmersa en esa realidad de la que no sabía cómo salir, me fui lejos en esa línea de pensamientos, pasaban hermosas luces de mi futuro, todo con detalle se fue de largo y me dejó aquí.

Al prepararme para mi cumpleaños número 32, fui durante un mes entero teniendo pequeños capítulos de “ansiedad”, no sabía cuál era la razón en realidad, los había tenido en otros festejos anteriormente pero este se tornó intenso, mi padre me dijo, yo cuando cumplí los 40 anduve 1 semana pensativo, con los 50 un mes y ahora con los 60 siento que cada día es un regalo. No era la edad lo que me inquietaba, sino el resumen de experiencias y sobre todo los estándares que me había marcado.

 Las metas, los lugares soñados, todos los “estatus” en los que debo estar según la sociedad en la que vivo; es difícil responder a tantas preguntas que la gente tiene y maratónico convertirme en la persona que soy, he dejado atrás muchas voces, incontables nombres, variedad de imágenes, siempre he pensado que hay cosas que no vale la pena almacenar y otras a las que es bueno tener en mente, porque en realidad se vive creando un personaje nuevo cada segundo; dicen los científicos que nuestros átomos nunca son los mismos, pues estamos en constante volatilidad, nuestra piel muda, todas las células son nuevas al cabo de un tiempo, hasta me parece absurdo el pensar en que envejecemos, es una mala idea de la que los humanos nos convencimos y dimos al cuerpo esa memorable orden a la que ahora responde sin saber porque, pero en el fondo, sabemos que no es así y por eso nunca en realidad dejamos de ser esencialmente niños.

Después del viaje por mi vida, recapacité, lo que llevo vivido no es mucho pero me doy cuenta de que no es relevante ningún otro tiempo sino el ahora, todos los aprendizajes me llevan a esa Roma y la meta finalmente solo está ahí para alentarme, las expectativas sirven sólo para caminar, esas de hecho hay que dominarlas para que sean sólo hermosas esperanzas, al final los festejos dieron pie a entender que, después de todo, el camino es lo importante… ¿Qué loco no?