Una de las experiencias más maravillosas en mi vida ha sido tener la oportunidad de ayudar y servir, cada quien tiene un llamado distinto, pero todos podemos aportar algo de nuestro tiempo para los que más lo necesitan o alguna causa en particular.

He recorrido distintas variantes, mujeres maltratadas, niños de hospital, discapacitados; esta como las otras experiencias me ha traído un cumulo de emociones que van desde alegría, enojo, pasando por la tristeza hasta la compasión.

Es un excelente trabajo el que hacen las personas de estos lugares, mucha gente los juzga o critica por lo estricto de sus actitudes, pero no creo que exista otra manera de poder llevar una comunidad así, los niños que están en esas condiciones se encuentran muy necesitados de amor y actúan desesperadamente para poder obtenerlo, hace falta ponerse en su lugar, agradecer cada cosa que poseemos incluyendo todas las muestras de cariño que recibimos a diario.

Realizar una actividad de este tipo, no sólo te cambia la perspectiva, también hace que generes una motivación por la vida, además de aquello que le llaman “Dharma” una opción de crear nuevas experiencias positivas para la vida.

Saber elegir una buena opción de labor social es importante, no creas que el redondeo te va a dejar exento de la responsabilidad que tienes con la sociedad; generalmente estas prácticas terminan siendo un negocio muy rentable para las grandes empresas, igual que muchos eventos de “beneficencia”. En una ocasión me toco participar en un evento en “Pro” hace algunos años en Tijuana, y escuche a una señora de la alta sociedad decir que lo hacían para que Dios las ayudara a que no les secuestraran a sus maridos, por supuesto que quede boquiabierta al ver que hasta a su Dios estaba condicionando para realizar su labor; realmente es mejor que el apoyo sea lo más directo posible, porque la experiencia es lo más enriquecedor de servir, bailar y cantar en un escenario en “Pro” de algo ayudará no digo que no si quieres atraer recursos, apoyo y solidaridad, pero complementarlo con un servicio directo apoyará toda tu razón de existir.

Los invito a que prueben con una actividad sencilla, cualquier cosa que tu sepas hacer puede servir a alguien y si crees que no puedes aportar porque no “tienes dinero”, regala tus riquezas más prósperas que son, tu inteligencia, tus habilidades, tu imaginación. Leerles a los niños, visitar un anciano, hacer reír a los enfermos, recoger la basura de la playa, todo sirve, cuando quieres servir…¿Qué loco no?